La historia de Banco Atlántida es una narración viva del desarrollo financiero y tecnológico de Honduras. Fundado en 1913 en la ciudad de La Ceiba, el Banco marcó un antes y un después en la historia económica del país. Su trayectoria se divide en tres grandes etapas que reflejan su evolución, su visión de futuro y su constante compromiso con la innovación.
El Inicio (1913–1963) comprende su fundación y los primeros cincuenta años de crecimiento. Durante este periodo, Banco Atlántida fue una de las entidades emisoras de billetes, impulsando la confianza en el sistema financiero y fortaleciendo la economía nacional. Su expansión hacia otras ciudades simbolizó el inicio de una nueva era para la banca hondureña.
La Modernización (1964–2012) representó un tiempo de crecimiento sostenido, incorporación de nuevas tecnologías y transformación institucional. Fue la época de las primeras computadoras, las máquinas eléctricas y la modernización de los procesos administrativos, consolidando al banco como líder en innovación y servicio.
La Expansión (2013–actualidad) marca una etapa de transformación digital, proyección regional y compromiso social. Luego de 100 años el banco se ha adaptado a los nuevos tiempos, implementando soluciones tecnológicas, programas culturales y proyectos que promueven la educación y la preservación del patrimonio nacional. En esta sección del Museo Virtual se expone objetos que acompañaron al banco a lo largo de su historia, máquinas de escribir, teléfonos, sumadoras, calculadoras, libretas de ahorro, documentos fundacionales, sellos, balanzas y equipos informáticos que muestran cómo la institución, en cada una de sus épocas, estuvo siempre a la vanguardia tecnológica.
Cada pieza, más allá de su función práctica, representa un testimonio material del esfuerzo, la precisión y la evolución del trabajo bancario. Juntas, narran una historia de innovación continua y de compromiso con el país, donde el pasado y el presente se encuentran para inspirar el futuro.
Se utilizaba en bancos comerciales para pesar con precisión metales, monedas y otros artículos de alto valor, asegurando la exactitud en las transacciones, Su fabricante, Henry Troemner, fue contratado por el Gobierno de EE. UU. para crear las balanzas usadas en la Casa de la Moneda.
Realizar cálculos aritméticos básicos (suma, resta, multiplicación, división) de forma rápida y eficiente en entornos de oficina y contabilidad. Marcó la transición de las máquinas mecánicas a la era electrónica en el cálculo de escritorio.
Máquina electromecánica esencial en la gestión de efectivo de los bancos. Contaba y preparaba grandes volúmenes de monedas a alta velocidad para su enfajado (crear rollos de valor fijo) y embolsado, garantizando la precisión del fondo de caja.
Fue el reglamento principal que guio la vida del banco. Se utilizó para establecer las reglas básicas de cómo debía funcionar la institución. Describía detalladamente la estructura organizacional, la forma de elegir y operar la Junta Directiva, los procedimientos para las asambleas de accionistas y las reglas para el manejo del capital, garantizando una gestión estable y apegada a la ley en la nueva institución.
Era un registro que se utilizaba en el banco como el documento oficial del cliente para certificar sus depósitos y retiros. Este objeto fue esencial para promover la cultura del ahorro y el acceso a los servicios bancarios entre el público. Sirve como un testimonio directo de la relación entre el banco y sus primeros clientes individuales.
Era un registro que se utilizaba en el banco como la fuente de información primaria para todas las transacciones diarias de la sucursal de Tegucigalpa. En él se anotaba cronológicamente cada movimiento financiero (débitos y créditos) antes de ser clasificado en el Libro Mayor. Es la evidencia diaria más detallada de la actividad económica del banco, demostrando su rápida expansión y la consolidación de sus operaciones en la capital hondureña.
Era un equipo que se utilizaba en el banco como estación de trabajo departamental. Se empleaba principalmente para el procesamiento de texto (documentos y correspondencia oficial) y la contabilidad local. Su relevancia histórica es que descentralizó la informática, permitiendo a los departamentos bancarios mayor autonomía y eficiencia sin depender constantemente de los grandes sistemas centrales (mainframes).
Estampar el monto monetario en cheques de forma segura y permanente para prevenir el fraude o la alteración de la cifra.